El acertijo del dinosaurio

El acertijo del dinosaurio

Con el nombramiento de José Marco Antonio Olvera Acevedo como presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRI en Zacatecas, ese partido entra a una etapa complicada que se caracteriza por el sinfín de luchas internas, de codazos y patadas bajo la mesa en la búsqueda del poder y la posibilidad de allegarse a los puestos de elección que se renovarán en los dos años que vienen, 2015 y 2016, todo bajo una simulación de: Unidad y Renovación, slogan bandera de ese instituto político en los últimos tiempos.

Es muy conocido que el sombreretense es integrante de la vieja guardia priísta, que se caracterizaba por ser impositiva y autoritaria, de lo que seguramente veremos muchas muestras en los días que vienen. De entrada, su función al frente del priísmo local obedece a una imposición del comité nacional del partido, y a los intereses partidarios que se manejan desde su sede, dejando así sin capacidad de maniobra al alonsismo, el neopriísmo, que ve mermadas sus capacidades políticas operativas para sacar adelante sus candidatos ante el empoderamiento de la apolillada y gerontocratizada guardia priísta, entre los que se cuentan el mismo Pepe Olvera Acevedo, José Eulogio Bonilla Robles, Cuca Calderón, Tacho de León, Leobardo Casanova, Guillermo Ulloa y muchos otros.

Incluso, el sentido del mensaje de Olvera en su toma de protesta, y el de la delegada nacional del partido, Alejandra del Moral no dejan lugar a dudas, tocando con el dedo la llaga priísta, al pedir cada quien en su participación apoyo y trabajo en equipo a Javier Valadez Becerra, ex aspirante a dirigir al priísmo estatal, Javier Valadez Becerra, quien en su momento impugnó la convocatoria por contener severos errores que violentarían el derecho político de los aspirantes  y pone en tela de duda la transparencia de la elección interna del tricolor en Zacatecas, al mínimamente considerar que tenía errores, es decir, no hay unidad, sólo negociaciones en lo oscurito.

Con ello, no hay ninguna garantía a Miguel Alonso de que el priísmo, dominado por los “Dinos” le ayude, para poder sacar adelante a sus candidatos en cada una de las posiciones en disputa, quedando en este proceso de renovación queda como el gran perdedor, lo que dificultaría el avance de los candidatos del neopriísmo alonsista hacia las ansiadas candidaturas, por lo que un dinopriísmo zacatecano quedaría con el otro gran paquete caliente que en su momento tendría que resolver.

Esto es un serio problema, ante la caída en los niveles de popularidad que están resintiendo tanto Enrique Peña Nieto, como artífice de las reformas que estan empezando apenas a calar en el ánimo popular, lo que tocará fondo seguramente en medio de los proceso electorales que vienen, como en el mismo Miguel Alonso, que también viene perdiendo de manera consistente aceptación popular desde el inicio de su administración ante lo evidente, el PRI está perpetrando un atraco en contra de la sociedad mexicana, transfiriendo los bienes nacionales en manos de voraces entidades trasnacionales, de lo que un grupo de mexicanos privilegiados por este régimen, por supuesto, vinculados con el PRI y este gobierno peñista, obtendrán jugosas limosnas, en detrimento de la mayorías del país, de lo que ya se está dando cuenta la gente. Y eso añadiendo lo doméstico, que el gobierno de Alonso Reyes no ha cumplido en lo más mínimo las expectativas populares, antes bien, el dispendio, el glamur, la corrupción, la desatención a las necesidades de la gente, aunado a que gobiernos municipales priístas, como el de Benjamín Medrano en Fresnillo, son íconos de la corrupción y abandono social, y están ya representando ante la sociedad zacatecana lo peor que puede ser un político, pésimas administraciones en los tres niveles, que en nada estan sirviendo a su sentido de existencia, que es administrar correcta, honrada y expedita los fondos, además de establecer un orden para que la sociedad pueda realizar sus actividades cotidianas, ello en cada uno de los órdenes de gobierno.

Entre los varios retos que enfrenta José Olvera es en primer lugar convencer a la gente que los priístas representan la mejor opción de gobierno, incluso que hay gobierno, ante la ausencia de éste en la práctica, difícil tarea ante sus propias limitaciones como político, con un modo de actuar y hacer las cosas de forma obsoleta, ante una sociedad cada vez más pensante, que ve que este régimen no está gobernando para defender los intereses populares, sino para una elite extranjera que los impuso, y empeorando gracias a ello las condiciones de vida de todos los mexicanos.

El otro reto que enfrenta es el de unir al partido, ya no es el PRI de antes, donde con una orden vertical, todo mundo se disciplinaba a los mandatos de quienes detentaban el poder, ahora es claro que no es así, la conciliación, la negociación y la búsqueda de consensos no son lo fuerte del sombreretense, como buen integrante de la vieja guardia priísta, eso no se le da, lo pudimos ver en su desempeño como legislador, y seguramente él será quien es, su naturaleza prevalecerá al frente de su responsabilidad.

Difícilmente el PRI, con viejos o nuevos dirigentes podrá logran en torno de si, en el futuro electoral que se avecina un consenso popular favorable, el PRI efectivamente no gobierna para la gente a la que le pide y en última instancia, compra el voto, ya no tiene más manera de ganar la voluntad popular, la gente se da cuenta de la realidad, por más que medios masivos de comunicación alaben al régimen, el PRI se ha erigido como enemigo de la sociedad y de las causas populares. Un movimiento social está creciendo día a día para que se gobierne a favor de la gente,   de lo que los meses por venir darán fiel cuenta de ello, cuando el PRI pagará la factura de lo que la sociedad con toda seguridad le cobrará. ■

 

*Coordinador de la Comisión Operativa de

Movimiento Ciudadano en Zacatecas

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