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Mineras, en contra de declarar el semidesierto zona natural protegida

Mineras, en contra de declarar el semidesierto zona natural protegida

■ Su actitud ante declaratoria de ANP del semidesierto evidencia su negativa a ser vigiladas, dijo

■ “Saben que no pasarían ninguna prueba”; es una escaramuza para sacar ventajas, aseveró

“Una amenaza”, “un chantaje” a las comunidades, a la sociedad zacatecana, a la Delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Zacatecas y a los gobiernos estatal y federal, donde el gobernador Miguel Alonso Reyes quedaría como un rehén, es lo que representa la actitud de las mineras que se resisten a la creación de un Área Natural Protegida (APN) propuesta como reserva de la biosfera, para más de 2 millones de hectáreas del territorio zacatecano.

Lo anterior, toda vez que los empresarios detrás de las mismas, saben que la Ley Minera en vigencia les otorga “todas las garantías” para proteger y garantizar sus inversiones, expuso Raúl René Ruiz Garduño, investigador para la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH), desde hace 30 años asentado en Zacatecas.

La propuesta del delegado de Semarnat en el estado, César Nava, agregó, es “una batalla legal y legítima viable y un buen esfuerzo del funcionario que debiéramos suscribir todos los zacatecanos”.

Más allá de la escaramuza que quieren armar los mineros para golpear al mismo Gobierno del Estado a fin de sacarle más ventajas, lo relevante de este proceso es que la sociedad zacatecana, los grupos ambientalistas, los académicos, etcétera, “apoyáramos esa iniciativa de proteger al semidesierto, con ese decreto o con otro para conservar el patrimonio que no es ni tuyo, ni mío, de las actuales generaciones, es de las futuras”.

El académico destacó positivamente el Estudio previo justificativo para la declaratoria como área natural protegida. Reserva de la biosfera, desierto semiárido de Zacatecas, documento base para esta iniciativa promovido por la delegación citada.

En esta coyuntura instó a que se abra el debate acerca del tema en foros, a los que propone sean convocados expertos locales, nacionales y extranjeros.

Allí habrán de demostrar las mineras “que están creando sustentabilidad”, aunque aseguró, “saben que no pasarían ninguna prueba”.

La oposición de las empresas extractivistas a que se declare una ANP en una amplia extensión de la zona norte de Zacatecas es “un golpe equivocado”, agregó, pues es algo que les beneficiaría en tanto las legitima.

Su negativa significaría entonces, adelantó, que ni la ley que propone a la minería como actividad preponderante, “de utilidad pública”, y les ofrece hasta 100 años de concesión sobre la explotación de todo tipo de minerales, como lo manifiestan los artículos 6 y 15 de la citada Ley Minera. Y después de la reforma energética, aun posibilidades de extraer petróleo y gas para generar su propia energía, “quieren aplicar”.

Los empresarios mineros se oponen a que se les vigile, dice, y  “todavía quieren sacar más”. Expuso al respecto, su actitud podría ser un intento por lograr la exención de impuestos.

En este contexto, la situación de Alonso Reyes lo coloca como un rehén, pues los empresarios mineros saben que solo la Secretaría de Economía federal tiene facultades sobre los gravámenes para este sector.

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Acerca de las ventajas que les ofrece México y por ende Zacatecas para la extracción de minerales, puntualizó que en ningún otro país se otorgan concesiones por 50 años, ampliables además a otros 50, ni se deja puerta abierta para aprovechar todo material que se encuentre en las áreas concesionadas.

Estas condiciones de extensión temporal “no se ofrecen ni en Sudáfrica”, expuso. Y agregó, “en otros países tú señalas exactamente qué material quieres aprovechar y te dan la concesión específica para él”.

“Los que están como gobernantes, están enajenando al país por los próximos 100 años”, las consecuencias de este tipo de explotación de minerales llamada extractivista a cielo abierto, trasciende los milenios. Y añadió, se habla “de que más de 25 por ciento del territorio nacional está concesionado”.

Al respecto expuso la contradicción que ofrece el que se haya propuesto un decreto que proteja ambientalmente el área que ocupan los municipios de Melchor Ocampo, Mazapil, Miguel Auza, Concepción del Oro, El Salvador y parte de Villa de Cos.

Esta política “no coincide con los compromisos armados con el capital trasnacional,  la región ya no nos pertenece ni a los zacatecanos ni a los mexicanos”, aseguró.

Zacatecas tiene más de 35 por ciento de su territorio concesionado, lo que coloca al estado en el primer sitio en el país en con al mayor número de hectáreas enajenadas, por lo que señaló, su semidesierto está “comprometidísimo”.

“¿Dónde están esas hectáreas? Es hablar de miles, casi de millones de ellas. Habría que ver dónde, porque incluso podríamos estar sentados sobre una área que ya concesionada y el día que venga la minera como es actividad preferente nos va a echar para afuera con la ley de la mano”, expresó.

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Como probable explicación de esta paradoja, recurrió a recordar que Enrique Peña Nieto al arribar a la presidencia de la República expuso quería incrementar las ANP en México, esto para cumplir con compromisos internacionales.

Así habría ocurrido que para “ayudarle” al presidente a lograr su objetivo localmente se propuso contribuir con más de 2 millones de hectáreas para cubrir las metas planteadas.

“Yo creo que así arranca la iniciativa. A mí se me hacía complicado conciliar el uso depredador de la minería, armonizarlo con la protección, por ser una de las zonas en el país donde se localizan grandes yacimientos de metales preciosos y otros minerales”, dijo.

Las complicaciones habrían venido cuando los empresarios implicados revisaron la Ley General de Equilibrio Ecológico y  Protección al Ambiente y el Estudio justificativo para la creación de la reserva de la biósfera, “y se dan cuenta que es incompatible” con sus actividades en la zona.  Citó de éste último sus incisos “a” al “h”, y señaló que “todo está dirigido a conservar, a preservar el entorno”.

Sin embargo insistió, los empresarios, “no deberían preocuparse porque para eso está la ley minera que les da todas las garantías” en su artículo 6.

“Entonces la iniciativa se desarrolla, incluso funcionarios de gobierno dijeron que tuvieron acercamiento con empresarios mineros y que habían manifestado su interés en que se sacara la iniciativa, sin embargo en algún punto de esta ruta de llevarlo a que se consulte y luego se decrete los mineros se dan cuenta de lo que implicaría y obviamente se inconforman”.

No obstante precisó, “entonces ya empiezan a manifestarse en contra de este posible decreto. Y en esa lógica yo estoy convencidísimo de que es como una forma de chantajear a la sociedad zacatecana, al mismo gobernador, a la misma Delegación federal de la Semarnat. Creo que sería como un proceso de chantaje para obtener más beneficios, más ganancias…si ya la Ley les da todo quieren, más y más y más…”.

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Podría prohibirse la minería en todo el semidesierto: bióloga

Alejandra Moreno García, investigadora de la Unidad Académica de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), afirmó que la posible declaratoria como Área Natural Protegida al semidesierto zacatecano, implicaría la prohibición de toda actividad minera en ese territorio.

Ante esa situación, manifestó la necesidad de proteger al semidesierto y evitar la influencia y presión de las empresas para evitar ese nombramiento, puesto que es común observar que en ese tipo de definiciones imperan los intereses económicos por encima de las necesidades sociales y en este caso ambientales.

Manifestó que la minería no es la panacea del desarrollo económico y social, y muestra de ello es que durante cuatro siglos el estado ha sido saqueado en lo que respecta a sus recursos naturales y la situación de pobreza se mantiene.

En ese sentido, recordó que en este momento Zacatecas es uno de los principales productores de oro a nivel mundial, pero en el país es el tercer estado con mayor índice de pobreza, evidenciando que la inversión minera no ha resuelto las necesidades sociales, y por el contrario genera alteraciones graves en el medio ambiente.

Moreno García expuso que en el semidesierto zacatecano hay más de 290 especies de aves, tanto autóctonas como migratorias, cinco tipos de víboras de cascabel, así como la flora característica.

“Es fundamental recuperar ese espacio para los zacatecanos, porque la minería no está impactando en el mejoramiento de las condiciones sociales y por el contrario, genera un grave problema ambiental si no se le da un buen manejo a todos los residuos”, indicó.

Comentó además que en esa zona del semidesierto hay uno de los nidos más importantes del águila real, especie que se encuentra en riesgo de extinción. Asimismo, la conservación y protección de ese territorio beneficia a las aves migratorias que transitan por ahí.

En ese sentido, explicó que la minería no solamente afecta el espacio donde hacen la extracción, sino todo el entorno donde colocan laboratorios, maquinaria e infraestructura, además de la modificación en el uso del recurso hídrico que constantemente regresa contaminado a la naturaleza.

Desde el punto de vista ambiental, Moreno García señaló que la minería no se puede realizar en áreas naturales protegidas, porque implicaría que la normatividad fuera aplicada adecuadamente y que sean respetados los lineamientos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Explicó también que los contaminantes mineros, el mercurio, plomo, entre otros, producen diversas repercusiones en la salud de los humanos, los animales y las plantas, motivo por el cual la extracción minera no es compatible con el nombramiento de Area Natural Protegida.

Indicó que el semidesierto zacatecano es muy rico en minerales, y si no se le da esa declaratoria entonces es probable que en poco tiempo se establezcan nuevas inversiones mineras. Por lo tanto “se debe cerrar ese espacio para que no se de ahí el desarrollo de la minería”.

Por último, cuestionó el discurso mediante el cual las autoridades afirman que la minería genera desarrollo económico y empleo, porque la explotación minera no ha mejorado las condiciones de pobreza y los empleos generalmente son precarios.

 

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Flora y fauna deben protegerse para guardar el equilibrio

De acuerdo al Estudio Justificativo para la Declaratoria como Área Natural Protegida del semidesierto zacatecano, realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en ese territorio hay centenares de especies de flora y fauna que deben ser protegidas por la función que desempeñan en el equilibrio ecosistémico, además que muchas de ellas están clasificadas en alguna categoría de riesgo de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana (NOM).

Entre la flora del semidesierto zacatecano destacan las cactáceas, con 26 géneros y 112 especies; de éstas, 86 (77%) son endémicas y 37 (33%) están en alguna categoría de riesgo de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT-2010, referente a la “Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio”. Entre las especies de flora en riesgo está la biznaga barril de lima, biznaga tonel grande, biznaga partida de Poselger y biznaga maguey peyote cimarrón.

Asimismo, la flora conocida de Zacatecas incluye 456 especies de de la familia Asteraceae. De esta cifra, 348 especies se han registrado como miembros de las zonas áridas y semiáridas de México, aunque no todas ellas han sido recolectadas en los matorrales xerófilos de Zacatecas.

Según el estudio, el estado de Zacatecas puede ayudar en la conservación de alrededor de 51 por ciento de las Asteraceae y de 46 por ciento de la flora vascular del Desierto Chihuahuense.

La riqueza y el endemismo de la flora xerofítica de Zacatecas destacan de manera especial por el número de especies que encuentran su límite de distribución en el norte del estado.

En la zona de interés se ubica el límite meridional de la distribución de al menos 10 por ciento de las especies de Asteraceae endémicas del Desierto Chihuahuense.

Finalmente, aunque Zacatecas alberga un número de especies menor que los otros estados que constituyen el Desierto Chihuahuense, su flora es significativamente distinta de la de San Luis Potosí, motivo por el cual la particular riqueza que hay en ese sentido justificaría llevar a cabo estrategias de conservación.

Las 467 especies reportadas se encuentran representadas 48 familias botánicas, 50 de éstas presentan menos de 5 especies, y de sola una de éstas, Asteracea (compuestas) se encuentran 204 especies (43 % del total); le siguen en orden de importancia la familia Poaceae (gramíneas) con 91 especies (19.48%), la familia Cactaceae (cactos) con 50 especies (10.7%), la familia Fabaceae (acacias como el huizache) con 22 especies (4.7%) y la familia Agavaceae con 11 especies (2.3%).

En la región del estudio se encuentran entonces 467 especies de flora, de las cuales 11 están incluidas en alguna categoría de riesgo de acuerdo con la NOM referente a la “Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo”.

Respecto a la fauna, el listado  comprende 80 especies, de 7 órdenes: Artiodactyla (4 especies), Carnívora (13 especies), Quirópteros (25 especies), Lagomorfos e insectívoros (3 especies cada uno), Roedores (31 especies) y Didelphimorphia (1 especie). Entre estos, se encuentran 9 especies endémicas y 19 en categoría de riesgo de acuerdo con la NOM.

Entre las especies en riesgo destacan el perrito de las praderas (en Peligro de Extinción y endémica, no sólo de México sino de la región del semidesierto conocida como “las cuatro esquinas” pues ahí se encuentran los estados de Zacatecas, Coahuila, San Luis Potosí y Nuevo León); el miotis cabeza plana (endémica y en Peligro); el lobo gris mexicano (extinto del medio silvestre); el berrendo (en Peligro y extirpado de la región pero que se encuentra en proceso de reintroducción); el oso negro (registrado como residente en el extremo serrano del noreste, y como ocasional en el semidesierto); y los venados bura y cola blanca y el pecarí de collar (especies que sobresalen por su importancia cinegética y económica).

El estudio expone que los perros llaneros son considerados una especie ecológicamente clave porque su presencia en los pastizales incrementa la diversidad biológica. Por tanto, su desaparición resulta en la disminución en números de muchas otras especies o incluso en su completa desaparición. Al ser una especie abundante, sirven de presa a numerosos depredadores dentro de los que se encuentran especies en riesgo como el águila real, la zorra del desierto y el tlalcoyote.

El listado de aves para la región incluye 296 especies (residentes y migratorias), de éstas, 153 especies (51%) son paseriformes. Del total de especies, 29 están en alguna categoría de riesgo de la NOM-059-2010 Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo: 18 bajo Protección Especial, 7 Amenazadas y 4 en Peligro de Extinción.

De estas últimas destaca el gorrión de Worthen, especie endémica de distribución muy restringida de la que se estima una población en estado verdaderamente precario. Destacan también, el halcón peregrino que transita el desierto en su larga migración, y varias especies de interés cinegético como las palomas Huilota y ala blanca, el guajolote norteño, las codornices y 20 especies de aves acuáticas, anátidos y rálidos, (gansos, patos y gallaretas).

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Entre las aves sobresale el águila real, especie que se ubica en la categoría Amenazada, y de la cual hay 24 parejas reproductivas en el semidesierto zacatecano, equivalente a 29.6 por ciento del total en todo el país, por lo que constituye un área prioritaria para la conservación de la especie.

La herpetofauna (reptiles y anfibios) en el área propuesta como protegida consta de 47 especies, 3 endémicas y 15 en categoría de riesgo (32%): 7 amenazadas y el resto bajo Protección Especial. De las 8 especies de anfibios (sapos y ranas) el sapo verde se encuentra bajo la categoría de Protección Especial.

Entre las 39 especies de reptiles destacan una tortuga terrestre, 9 especies de lagartijas entre ellas la lagartija de collar bajo la categoría de Amenazada, 5 especies de víbora de cascabel, todas bajo la categoría de Protección Especial, aunque ninguna es endémica y varias especies de camaleón, una de ellas amenazadas.

En lo que se refiere a la flora y la fauna del desierto zacatecano, el estudio concluye que los procesos de degradación tienen diferentes causas: erosión eólica, erosión hídrica, degradación física y degradación química, y señala que “el impacto de la minería aunque significativo, se encuentra restringido a ciertas áreas y el nivel de degradación no es homogéneo”.

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