Movimiento #YoSoy17

Movimiento  #YoSoy17

Hace cinco décadas, el 16 de mayo de 1965 bajo el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz la Alianza de Médicos Mexicanos (AMMAC) llevó a cabo una manifestación en la capital del país, en apoyo a la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos (Ammriac) del Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE.

El problema que motivó aquél evento, surgió días antes de concluir el gobierno de Adolfo López Mateos, cuando los jóvenes médicos del Hospital exigieron el pago de aguinaldos atrasados, y la subdirección optó por el despido de 206 de los solicitantes. Ante la represión, los profesionistas ya titulados formaron la Asociación AMMAC para defender y solidarizarse con los integrantes del la Ammriac, y  exigir no sólo el pago, sino también la reinstalación de quienes sufrieron despido. De esta manera, desapareció esta asociación, para quedar incluida en la primera.

Después de varios paros (sin desatender a pacientes en el servicio de urgencias); promesas y entrevistas inútiles e infructuosas con el presidente represor, el 23 de agosto de aquel año la AMMAC, convocó a una suspensión total de labores, misma que tuvo éxito porque participaron los hospitales: 20 de Noviembre; ISSSTE; Colonia; de Ferrocarriles Nacionales de México; Rubén Leñero y Cruz Verde. Sin embargo, días después fueron despedidos y muchos de ellos aprehendidos, sin considerar que se tratara de enfermeras y todo el demás personal; ocuparon su lugar doctores del Colegio Médico Militar.

Vienen a colación aquellos acontecimientos, a propósito del movimiento recién formado por los médicos del país denominado #YoSoy17 cuyo lema es “Somos médicos, no somos dioses ni criminales”, la diferencia entre este y el AMMAC, es que este último tuvo como objetivo principal, luchar por la reinstalación en su empleo de muchos médicos que fueron despedidos por exigir causas laborales justas, de las cuales derivó la represión de que fueron objeto.

Pero ahora, el movimiento #YoSoy17 enarbola una causa muy diferente en su esencia a la laboral. Exige la liberación de 16 médicos del Hospital de Pediatría del Centro Médico de Occidente de Guadalajara, en contra de quienes, en los primeros días del presente mes, el Juzgado Tercero de Distrito de Procedimientos Penales de Guadalajara, giró órdenes de aprehensión  acusados del supuesto delito de homicidio culposo por negligencia, cometido en el mes de enero del año 2010, en perjuicio de un adolescente de 15 años. Ahora que se ha dictado el auto de formal prisión correspondiente, los profesionistas serán sometidos a proceso, como lo determina la ley.

Considero que la profesión del médico es de todas la más difícil. Tiene en sus manos la vida y la salud de los pacientes. Es una persona humana y como tal, es sujeto de errores y de limitaciones de tal manera que, no en todos los casos serán suficientes sus conocimientos, su estudio y su experiencia. Tampoco será suficiente su humildad, ya que si bien se analiza, no son pocas las ocasiones en que existen enfermos pero no enfermedades, y bajo estas circunstancias aunque sea su obligación, le resultará sumamente difícil atender a un paciente que presenta enfermedades que por su grado de avance, descuido y sin atención previa se han complicado de manera grave. Muchos pueden imaginar también lo que representa para los médicos atender a un paciente obeso, que desarrolló diabetes, que jamás ha tenido la preocupación por atender su alimentación, de practicar algún ejercicio o deporte recomendable; que tiene una vida sedentaria y padece insuficiencia renal. Aunado a ello, el paciente  no ha acudido a un médico para revisar su estado de salud. Entonces, no siempre el médico tiene toda la responsabilidad.

Bien. Las manifestaciones en pro de la liberación de los 16 médicos que se llevaron a cabo el pasado domingo en 70 ciudades de 25 Estados de la República, y a las cuales yo me uno, de ninguna manera significan que se pretenda la impunidad para conductas tipificadas como delitos, que desencadenan en la corrupción. Eso no es el caso, pero sí entiendo que la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed), estuviese integrada no solo por profesionales de la medicina, sino por especialistas de cada enfermedad, ya que para un médico pediatra por ejemplo, por muy preparado y actualizado en su especialidad, resultaría difícil que se encontrara en condiciones de emitir dictamen en un paciente enfermo de cáncer, pues su especialidad no es la oncología. Puede ser que un médico ginecólogo tuviera dificultad para atender  enfermedades que requieren de un psiquiatra.

Mis comentarios comparativos, implican lo difícil que puede resultar para la Conamed, emitir un diagnóstico o, en caso, un peritaje para determinar la presunta responsabilidad en que incurre penalmente un médico, bajo conductas delictivas.

Que los médicos con su bata blanca hayan salido a las calles no sólo a protestar y a manifestar su apoyo y solidaridad en favor de los 16 médicos, sino también a inconformarse en contra de la corrupción que se vive en México en las instituciones de salud pública, es una muestra clara de conocer su valentía.

Falta que el Estado mexicano, negligente y enfermo de corrupción atienda sus peticiones. ■

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