José Hernández Escobedo, 24 años dedicado al canto religioso en la Catedral de Zacatecas

José Hernández Escobedo, 24 años dedicado al canto religioso en la Catedral de Zacatecas

■ “La mayor satisfacción que tengo es que se me haya dado la oportunidad”, afirma el músico

■ Los cantos se hacían en latín, y tuvo que aprenderlo, aunque la gente no lo entendía, señala

José Hernández Escobedo, músico originario de Tlaltenango, lleva más de 24 años transmitiendo el mensaje religioso a la congregación a través de la música.

José nació en el año de 1932 en aquella cabecera. Recuerda que su padre era campesino, y tanto José como su hermano trabajaban con él. Al tercer año de primaria, lo sacaron de la escuela para trabajar.

Desde pequeño le gustaba escuchar música, sin embargo no había academias ni escuelas para aprender a tocar. Además, las labores agrícolas se lo impedían, pues en ocasiones trabajaba jornadas de 8 horas a 20 horas.

Un maestro de la primaria fue quien se ofreció a transmitirle sus conocimientos en música, tocando el teclado. Posteriormente una religiosa le enseñó a tocar el piano. En sus ratos libres, bajo la sombra de un árbol, se ponía a escribir canciones y las musicalizaba.

Poco a poco fue adentrándose en este arte y se incorporó a agrupaciones de su pueblo, tocando en celebraciones sociales, así como religiosas. Después aprendió a tocar otros instrumentos como el saxofón, la trompeta, clarinete, guitarra clásica, entre otros.

Durante un año estudió música con una monja. “Yo tenía las manos callosas por el trabajo en el campo, pero aun así podía tocar el piano. Eso fue a la edad de 15 años aproximadamente, y me compartió material de canciones religiosas”, menciona el músico.

P9 organista de catedral, foto 2

Recuerda que su padre lo liberaba a él y a su hermano en el mes de febrero, que era cuando se levantaba la cosecha, pero en junio regresaba nuevamente a las actividades agrícolas. En ese descanso componía sus propias canciones.

“Cuando mi padre se sintió cansado, cuando ya dejó el campo, regresé de nuevo a la primaria, y la hice de golpe, pues había perdido tiempo valioso. Seguí estudiando y llegué a Zacatecas a estudiar la educación normal”, dice José.

Fue enviado a impartir clases a una escuela primaria del municipio de Monte Escobedo, donde permaneció un par de años. Ahí, conformó un coro infantil para el templo de aquel lugar, el cual tuvo una presentación. En ese evento, se encontraba un inspector de zona, quien lo invitó a trabajar en Zacatecas.

P9 organista de catedral, foto 4

En la capital conformó una de las primeras estudiantinas que hubo en el estado, integrada por alumnos de la Escuela Normal Manuel Ávila Camacho, la cual grabó materiales en formato de casete.

“Fue muy raro ser docente; en mi tierra estuve en una escuela de religiosas, y a mí no me gustaba esa profesión. Lo mío era la música; llegué a aprenderme de memoria en 2 meses y medio el Solfeo de los Solfeos, que contenía en su primera parte 135 lecciones, y nunca un alumno mío ha llegado siquiera a la mitad”, dice orgulloso el músico.

Aunque reconoce que su inspiración para interpretar música religiosa proviene de su familia, pues sus padres eran creyentes y cada domingo su padre dejaba los instrumentos de labranza para acudir a misa, ya que ese día se respetaba.

PORTADA foto chica

Al principio le hacían invitaciones para tocar en misas de templos, las cuales se cantaban en latín, con los sacerdotes de espalda a los feligreses. Los temas que se interpretaban eran Credo y Ave María entre otras.

“Los cantos se interpretaban en latín y tuve que aprenderlo. Y aunque la gente no lo entendía, le gustaba escuchar esos cánticos, porque la misa se convertía en un concierto. La gente disfrutaba esa música”, señala José.

Menciona que no recuerda cómo es que llegó a trabajar 24 años en la Catedral Basílica. Acudía entre semana a escuchar misa y era docente en la Universidad Autónoma de Zacatecas. En una de sus visitas al templo se le invitó a cantar una misa con el coro, y a partir de ahí se quedó a trabajar.

Ahí, tuvo la oportunidad de tocar el órgano de Catedral que se encuentra en la parte de arriba, el cual fue fabricado especialmente en Alemania para este templo en el año de 1890, el cual funcionaba con una palanca de aire.

P9 organista de catedral, foto 1

Tocó para algunos obispos de Zacatecas, entre ellos recuerda a Javier Lozano Barragán, de quien dice, era una persona amable, amante de la música. Con él tuvo la oportunidad de tocar una misa oficiada por el actual Papa argentino, Jorge Mario Bergoglio, quien visitó Zacatecas en los años 90.

“Yo toco para Dios, y sólo para él; habrá músicos virtuosos, pero a mí no me importa, yo toco lo mío. Para mí es la mayor satisfacción que tengo, que me haya dado esta oportunidad. No importa a quien le guste, es para Dios mi obra”, expone José.

Además de dedicarse a la música, José utiliza sus ratos libres a escribir cuentos y literatura infantil, en los cuales trata de concientizar a los menores sobre la importancia del cuidado del medio ambiente y de la naturaleza.

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