Las + Recientes

Subjetivaciones rockeras / De copias e influencias

Subjetivaciones rockeras / De copias e influencias

Siempre he sido de la idea de que el rock ha gozado de diversos momentos que podríamos llamar gloriosos, en el sentido de que han representado un significativo progreso (por decirlo de alguna manera) en la conformación de un lenguaje genuino, y hablo acerca de los ámbitos local o doméstico, nacional e internacional. Esos periodos han dado lugar a bandas que logran un sonido tan depurado y propio que no le piden nada a ninguna otra agrupación de talla internacional; me vienen a la mente, por ejemplo, agrupaciones como Tinta Blanca, El Ritual, La Revolución de Emiliano Zapata (en su primer momento), La Fachada de Piedra y Spiders, por mencionar algunos. Una pléyade de grupos que lograron crear un estilo al nivel de los mejores del mundo.

Por supuesto que han existido (y siguen existiendo) otros momentos gloriosos, a lo largo de la historia del rock mexicano, siempre con bandas que, si bien, en muchos de los casos logran trascender en el ámbito de lo comercial (situación que no me genera ningún conflicto), siguen manteniéndose fieles y honestas a sus principios y a sus influencias, lo que se percibe desde el primer momento en el que escuchamos alguno de sus temas, incluso cuando nos toque oírlos en las estaciones más comerciales y fresas, porque yo soy de la idea de que la calidad y la originalidad, así como el talento, no se pueden ocultar, es decir, una obra de arte siempre habrá de destacar de entre un montón de mediocres imitaciones.

He mencionado hasta ahora algunas palabras que considero esenciales para poder distinguir a un grupo digno de todos los respetos, de un vulgar refrito. Entre ellas está la honestidad consigo mismos y la búsqueda de un lenguaje distintivo, que ciertamente no pretenda descubrir el hilo negro, pero que respete sus orígenes e influencias; en pocas palabras, que busque ofrecer una producción de corazón, y no por el simple afán de llamar la atención, o de colocarse en las vacuas listas de popularidad, que, por cierto, son las que más abundan y se publicitan. ¿Pero por qué comento todo esto? Porque hace algunos días, platicando sobre algunas bandas que me convencían y otras que no tanto, llegamos a la diferenciación de los grupos que dejan escuchar e intuir sus influencias, de los que de plano, de la forma más descarada y burda, suenan como una vil copia mal hecha de otra agrupación.

El detalle es que aquí en México, no nos resulta extraño -principalmente con los estilos pop comerciales- que la mayoría de las piezas creadas por “artistas” mexicanos, resulten simples y deplorables copias de otros proyectos mejor pensados pero venidos de los vecinos países del norte o de los europeos, y no es malinchismo, es la triste realidad. Tampoco se da sólo en México, pienso que también en algunas naciones latinoamericanas. En el rock se da la misma situación; yo creo que todos hemos escuchado agrupaciones que no sólo se escuchan, sino que se esmeran en sonar tal y como otras alineaciones extranjeras, incluso el look es bastante similar. Insisto, no es nuevo ese escenario, de hecho, aquella plática que mencioné líneas arriba versaba sobre los grupos rocanroleros mexicanos de finales de los 50 y principios de los 60, y tratábamos de distinguir entre las copias baratas, pero tremendas vendedoras de discos, y los más genuinos, aunque de manera sutil, un poco más marginados; entre éstos últimos mencionábamos, por ejemplo, al genial Johnny Laboriel, al acelerado Benny Ibarra (padre, por supuesto) y, por qué no, al sarcástico Enrique Guzmán, de quien escuché hace años en una entrevista fue uno de los héroes musicales del andaluz Miguel Ríos.

Cuando se copia, se carece de personalidad; lo único que se pretende es recrear de la manera más fiel posible lo copiado, sin que este intento llegue jamás a consumarse. Los refritos, las copias baratas son para contentar a los escuchas poco exigentes, aquellos que oyen “música” con el simple propósito de distraerse, sin pretenderse para sí una experiencia estética extraordinaria; esas agrupaciones o intérpretes, por lo regular, ofrecen productos (que no creaciones) ramplones, chabacanos, con letras por demás facilonas, pero, eso sí, bastante pegajosas. De lo que se trata pues es de entretener y, por supuesto, de vender. Estos grupos o cantantes no tienen la más mínima intención de proponer algo, es más, ni siquiera se preocupan por pensar en un concepto mínimamente propio, y para qué, si otros pueden pensar por ellos. No hay, desde mi particular punto de vista, nada que escucharles a estos conjuntos “refriteros”, chatarras.

Algo muy diferente ocurre cuando un grupo deja conocer o percibir sus influencias sin intentar copiarlas. Es, de hecho, muy placentero escuchar bandas que, con una propuesta muy propia, nos mueven a decir: en esta parte tienen un sonido parecido a Led Zeppelin o, acá suenan más a Santana o a Black Sabbath (por citar algunos ejemplos), sin que por eso quieran ser la continuación de aquellas legendarias e influyentes agrupaciones. Cuando un grupo nos deja apreciar sus influencias, lo que hace es demostrar una síntesis de todos aquellos proyectos que han sido determinantes no sólo en su carrera musical, sino para sus propias vidas, pero que han sabido ir en búsqueda de una expresión genuina, peculiar. Cuando escuchamos un grupo ya consagrado, de culto, que nos ofrece el cover de una prestigiosa banda, escuchamos, además de su interpretación del tema, un tributo a aquéllos que les han ayudado a conformar su particular forma de hacer música; es, desde mi punto de vista, un tributo, un acto de humildad y eso no puede ser menos que admirable.

Hay mucha diferencia entre copiar y asumir influencias, de hecho, es abismal e infranqueable, pero ¿cómo podemos distinguir a un grupo “refritero” de otro que ha encontrado su propia voz? Reitero, escuchando a los clásicos, a aquellas bandas que se han consagrado en la historia del rock, atreviéndose a conocer nuevas propuestas, en síntesis, escuchando, escuchando, escuchando.

 

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70