Un rockcito para todos los roles / Fire Fly Company

Un rockcito para todos los roles / Fire Fly Company

Rock in lato sensu

Fire Fly Company, de las pocas agrupaciones setenteras que tocaban rock sicodélico en Zacatecas. Fernando Corvera Garabito, en la batería; Ricardo Almanza, en la guitarra líder, y Rafael Ovalle de Ávila, en teclados y bajo. Posteriormente se incorporaría el otrora personaje del rol, José Antonio Chew Fernández, en las vocales
Fire Fly Company, de las pocas agrupaciones setenteras que tocaban rock sicodélico en Zacatecas. Fernando Corvera Garabito, en la batería; Ricardo Almanza, en la guitarra líder, y Rafael Ovalle de Ávila, en teclados y bajo. Posteriormente se incorporaría el otrora personaje del rol, José Antonio Chew Fernández, en las vocales jornada zacatecas

Pocos músicos zacatecanos le entraron a la generación de la sicodelia, pocas agrupaciones se dedicaron a tocar rock como parte esencial de su ideología; en su gran mayoría, tocaron y grabaron –los que lo hicieron– una o dos piezas representativas, quizá por el auge que estaba tomando, por iniciativa de la Compañía o porque, de plano, había que tocar el ritmo que estaba poniendo en movimiento a los jóvenes de los 60. Finalmente, todos siguieron una línea que les dejaba mejores oportunidades, todas en el plano del consumo versátil. Sin embargo, existe a la fecha un sinnúmero de verdaderos rocanroleros que aman el rocanrol desde las entrañas y aún siguen tocando como en sus mejores tiempos aquel buen viejo rocanrol, Los Tick’s, Los Confidentes del Rock, Fórmula Uno.

Al iniciar el proceso de transición hacia el rock en sentido amplio, sólo cinco agrupaciones sobresalieron en los 70, una generación que amaba la naturaleza, el amor, la paz y la convivencia sagrada, amén de tomar la sicodelia como bandera para desplegar un estilo musical que tomaba fuerza desde San Francisco, California, Estados Unidos, para todo el orbe.

Es así como fuimos partícipes de la música que tocaban los grupos que nacieron con la década, basada en las composiciones de las bandas más gruesas de la historia, Cream, Zeppelin, Deep Purple y lo más pesado de la época avandariana, algunos más pop, otros más macizos pero habían soslayado la música fresa para ingresar a otros terrenos.

El caso que nos ocupa es el de un conjunto de músicos que quiso ser diferente al resto de las agrupaciones existentes a inicios de los 70. Hace aproximadamente 10 años el rockero de coraza, José Antonio Chew Fernández, dio a conocer una parte de la historia de esta genial banda que interpretaba material de los grandes maestros de la sicodelia.

Rafael Ovalle de Ávila, tecladista y bajista de Fire Fly, trabaja actualmente dentro de la música versátil. Hace cinco años aún tocó con Fórmula Uno
Rafael Ovalle de Ávila, tecladista y bajista de Fire Fly, trabaja actualmente dentro de la música versátil. Hace cinco años aún tocó con Fórmula Uno jornada zacatecas

El sábado 5 de abril del presente año retomamos esta historia en voz de otro de sus integrantes, el señor Rafael Ovalle de Ávila, nacido en el Distrito Federal. Por motivos laborales, su padre, vinculado a la milicia, tenía que viajar constantemente a la Ciudad de México y, por ende, a Rafael le tocó nacer allá, pero realmente él se considera zacatecano desde hace mucho tiempo, porque desde los 6 años de edad radica aquí en Zacatecas. Su gusto e influencias musicales vienen de raíces innatas por parte de su padre, quien fue músico de violín y violoncello, integrante de la Orquestra de Cámara de Bellas Artes de Zacatecas, cuando había una Orquesta Sinfónica de cuerdas dirigida por el maestro Juan Pablo García Maldonado; allí estuvo él, y en el ejército fue director de la Orquesta Musical de Guardias Presidenciales en los tiempos de Miguel Alemán, además de formar parte de la Orquesta del famoso “Felitos”.

Fernando Corvera Garabito, baterista de Fire Fly Company, y de  infinidad de grupos como Fórmula Uno y Moan Blues, últimamente. Foto: Miguel Ángel Alcalá de la Rosa
Fernando Corvera Garabito, baterista de Fire Fly Company, y de infinidad de grupos como Fórmula Uno y Moan Blues, últimamente. Foto: Miguel Ángel Alcalá de la Rosa jornada zacatecas

Sus inicios al rocanrol prácticamente se dieron en el 68 a la edad de 18 años y fue en el circuito estudiantil donde comenzó a formar un grupo de rock, que incluso tocó algunas veces en la Zona Rosa, en un café cantante que se llamaba 2+2; allí conocieron a varios grupos de renombre, entre ellos a Benny Ibarra y Los Yaki, y de allí para la posteridad en Zacatecas. Ya mayorcito, ingresó a la secundaria de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), donde conoció a Ricardo Almanza y Fernado Corvera Garabito, con quienes a principios de los 70 integró Fire Fly, denominado así por Ricardo, quien era el director del grupo; entre los dos componían algunas rolas y hacían algunos covers para darle consistencia a la banda, que en el 72 ya sonaba por todos los rumbos del estado, alternando con varios grupos de la época, entre ellos La Asociación de Hierro, que luego fue Fórmula Uno. Tocaban algunas piezas del rock sesentero para abordar de inmediato las piezas de los Beatles principalmente, Doors y Stones en plena época avandariana. Rafael lamenta no haber podido asistir a ese festival donde las bandas mexicanas expresaron toda la intensidad del rock de aquí. En esos momentos en que se celebraba el Festival de Rock y Ruedas en Avándaro, estaban trabajando aquí en Zacatecas, por lo que sólo se enteraron por la prensa y la televisión acerca de los acontecimientos.

En el ejercicio de su musicalidad, no se enfrentaron a grandes problemáticas o de represión hacia el rock, aunque de repente se daban algunos incidentes con el vocalista debido al alcohol y algún pase acá, pero no pasaba de allí; en Vetagrande hubo algunos comentarios respecto a la actuación del recién incorporado vocalista José Antonio Chew Fernández, por la forma de interpretar las piezas de Los Doors o Los Stones. Imagínense a Chew tratando de imitar a Jim Morrison en ese pequeño poblado, en esa época, con la facilidad que poseía Toño para meterse el papel del “Rey Camaleón”; en verdad, se apropiaba de la personalidad de Jim; asimismo, cuando cantaba alguna pieza de los Stones, parecía que en verdad era Mick Jagger, quien estaba allí. Grandes peripecias del buen Chew, como en aquella ocasión en que por el micrófono ordenaba al cura de Santo Domingo que dejara de repicar las campanas para continuar con el show. De mariguanos, blasfemos e irreverentes se les acusó al día siguiente por la prensa, aunque hay que entender que no todos los músicos fumaban mota ni eran blasfemos. Zacatecas y Fresnillo eran tierra fértil para desarrollar sus inclinaciones musicales. Cuando hubo necesidad de ir a tocar al interior del estado, fueron tratados de excelente forma, como en Fresnillo, al lado de Los Purépechas en el teatro Echeverría; en Guadalupe, Ojocaliente, inclusive en Vetagrande; sólo en Valparaíso percibieron algo de represión porque aún la gente conservadora no aceptaba el pelo largo en los hombres y, aunado a la música “tan loca” que tocaban, a los asistentes les parecía extraño.

Participaron activamente en los festivales denominados “Político musical”, cuando las planillas de Leyes, Ingeniería, Contabilidad contendían, y eran unos reventones locos pero sin excesos, y la verdad nunca hubo represión a pesar de lo que algunas gentes siempre manifestaban  en los barrios  que los roqueros eran un atajo de malvivientes, mariguanos, drogadictos, que parecían mujeres con ese horrible pelo largo. La gente no comulgaba con la filosofía de los jóvenes roqueros, que trataban de seguir la línea iniciada por Los Beatles en el sentido de practicar el amor y no la guerra, la paz mundial, el amor fraternal y el cuidado de la naturaleza; prácticamente ellos seguían esa tradición y su participación fue la de dar continuidad a la música de Los Beatles y Los Doors y tocar sus melodías al pie de la letra, lo más apegado a las versiones originales.

Por cuestiones de estudios, Rafael abandonó la banda a mediados de los 70 y se incorporó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para estudiar Ciencias Políticas, desligándose del rock zacatecano por algún tiempo, hasta hace cinco años que reapareció echándoles la mano, en un periodo, a los también setenteros de Fórmula Uno.  

El hablar de las grandes épocas del rock propositivo deja manifiesto el enorme gusto por recordar su participación en la agrupación Fire Fly Company, que estaba integrada por:

Rafael Ovalle de Ávila, teclados y bajo.

Fernando Corvera Gatabito, batería.

Ricardo Almanza, guitarra líder.

José Antonio Chew Fernández, voz.

Posteriormente, Sergio Medrano, al bajo, y algunos integrantes de Los Siglos dieron continuidad a la agrupación.

 

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