Finalizar engorda de ganado, esencial para aprovechar el sector pecuario en Zacatecas

Finalizar engorda de ganado, esencial para aprovechar el sector pecuario en Zacatecas

■ Cada vez entra más carne, reses en canales o a través de las grandes cadenas comerciales

■ Es necesaria la sinergia y colaboración de los ganaderos con los agricultores del estado, aseveran

Tan sólo en 2013 hubo una derrama económica de 6 mil millones de pesos para el sustento de cerca de 30 mil familias. Estas son dos de las cifras que reflejan la importancia del sector pecuario en Zacatecas.

Casi 40 por ciento de la ganancia total que dejaron las actividades del campo zacatecano durante el año pasado fue generada por la ganadería, a la cual se destinan 5 millones de hectáreas en el territorio zacatecano.

No obstante, el valor de este sector en la entidad podría ser mayor si se crean las condiciones adecuadas para finalizar la engorda del ganado, pues actualmente los procesos de exportación se quedan a medias, con la venta de animales en pie debido a la falta de un entorno favorable.

El titular de la Secretaría del Campo, Enrique Flores Mendoza, aseguró que por el clima y las precipitaciones, así como por las características del suelo, no existe la posibilidad de producir el volumen de forrajes y granos que se requieren para concluir la crianza del ganado en la entidad.

Expuso que desde Zacatecas se comercializan entre 200 y 220 mil cabezas de ganado bovino anualmente para abastecer los centros poblacionales más importantes del país, como el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey. De esa cantidad, entre 30 y 40 mil animales son exportados a otros países, principalmente a Estados Unidos.

Pero a pesar de estos números de ventas al extranjero y a otras entidades, el funcionario reconoció que cada vez entra más carne, ganado en canales o en carne a través de las grandes cadenas comerciales.

En este sentido, sostuvo que hay que ir modificando la estrategia, aunque no sea una tarea sencilla porque implica un cambio de cultura de los trabajadores del sector pecuario. Esto con el objetivo de que se logre, al menos, finalizar la engorda en 30 o 35 por ciento del ganado zacatecano para darle una comercialización adecuada y más rentable.

Aseveró que para empezar a generar las condiciones óptimas, es conveniente dar seguimiento a los programas de reconversión productiva de los terrenos actualmente agrícolas pero con poco potencial, para que pasen a ser utilizados como tierras de agostadero o, principalmente, como campo para cultivar forrajes o granos como el maíz, lo que provocaría que se dispusiera de estos dos elementos fundamentales para poder finalizar la engorda de los animales.

De esta forma, concluyó Flores Mendoza, se conseguirá que “el negocio de la ganadería bovina en Zacatecas no sea de becerro macho en pie, sino que podamos nosotros finalizar esas engordas, podamos nosotros sacrificar ese ganado, comercializar al menos en canales y luego cortes de carne. Porque hoy no podemos negar que mucho del ganado que sale de Zacatecas luego nos lo regresan en canales o en cortes”.

Esta misma necesidad de fomentar la conclusión del proceso de engorda en territorio zacatecano fue señalada también por el presidente del Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria (Cefopp), Felipe de Jesús Cabral Pulido.

 

A diferencia de otros países de Latinoamérica que ya están vendiendo ganado en caja, finalizado, a Estados Unidos y Europa, como Argentina, Brasil, Uruguay y Perú, en México, expuso, que tiene “más de 3 mil kilómetros de frontera, lo único que hacemos es vender un becerro de 200 kilos en pie, donde lo van a terminar es allá, donde lo van a engordar es allá y donde nos van a mandar la carne que ellos no quieran hacia nosotros”.

No obstante, advirtió que para lograr un avance en este tema es necesaria la sinergia y colaboración de los ganaderos con los agricultores, pues es fundamental que haya una mayor cantidad de forraje y granos disponibles para la crianza de los animales.

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Explicó que se requiere la reconversión de la tierra para tener un mayor número de hectáreas de cultivo este tipo de productos con aplicaciones en el sector pecuario. No obstante, esta regresión de terrenos del uso agrícola al ganadero también ayuda a que haya más predios para agostadero, de forma que sería posible reducir la carga animal que actualmente hay en los campos de pastoreo.

Flores Mendoza sostuvo que este coeficiente de agostadero es el número de hectáreas que con base al potencial productivo de vegetación requiere una unidad animal para sobrevivir durante todo el año, y en Zacatecas, precisó, se situaba en 15 hectáreas antes de la sequía de 2011, pero posteriormente se incrementó incluso hasta las 50 hectáreas.

Esta cifra es muy elevada, subrayó, si se compara con otras zonas del país como Veracruz y la Huasteca, en San Luis Potosí, donde una cabeza de ganado, en una sola hectárea, puede sobrevivir un año entero.

Por ello, es necesario que se incentiven acciones para potenciar la actividad pecuaria en Zacatecas pero sin deteriorar las condiciones de la tierra con un sobrepastoreo, que es lo que actualmente existe en la entidad y que se traduce en una explotación de los terrenos de pastoreo un 300 por ciento mayor a lo que sería adecuado, puntualizó el funcionario.

Al respecto, el director de Coordinación y Vinculación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), Francisco Echavarría Cháirez, explicó que el mayor riesgo de los pastizales zacatecanos es el manejo que hoy en día se hace de ellos y que no es sustentable.

Por ello, expuso que la opción para revertir esta situación y fomentar una recuperación paulatina de las tierras es la de establecer sistemas de pastoreo mediante la división de una parcela en varias zonas, de forma que una parte del ganado pueda pastar de manera rotativa, mientras la otra aguarda en potreros que deberían ser construidos.

Así, explicó el investigador, las tierras que no sean utilizadas tendrían tiempo de recuperarse, aunque precisó que se necesitaría más de un año para empezar a ver resultados.

Por esta razón, comentó que no es fácil la implementación de una actividad de estas características por la falta de cultura que hay en este sentido, además de que se requeriría también recursos adicionales, entre otros aspectos, para completar la alimentación del ganado con suplementos alimenticios mientras estos permanezcan en los potreros.

“Lo esencial sería empezar ahorita a detener la degradación. Si esto se establece como un método de manejo generalizado trae muchos beneficios, además de permitir un mayor desarrollo de la cobertura vegetal, viene como consecuencia una reducción de la erosión, un incremento en la infiltración del agua y hasta recarga de los acuíferos”, concluyó.

 

La urgencia de aplicar un sistema de este tipo, añadió, se debe a que es grave la degradación que genera el sobrepastoreo en los campos zacatecanos. Aunque en comparación con la erosión que se da en las tierras agrícolas, y que puede alcanzar la pérdida de entre 15 y 20 toneladas de tierra por año, la degradación por la actividad pecuaria puede parecer insignificante, pues ronda las 5 y 7 toneladas anuales.

No obstante, Echavarría sostuvo que “hay que recordar que son condiciones distintas y manejos muy diferentes. Entonces, 5 toneladas en el agostadero es mucho, debiéramos tener una o menos, 500 kilos al año. Entonces estamos hablando de datos que en un momento dado pueden no resultar alarmantes, 5 toneladas por hectárea no es mucho, pero para el agostadero sí lo es porque son capas de suelo pequeños de 10 a 15 centímetros que pueden estar perdiendo su capacidad productiva, que se están perdiendo”.

Pero es indudable, añadió el secretario, que haciendo un uso sustentable de los terrenos pecuarios se puede aprovechar aún más esta actividad; aunque 77 por ciento del territorio zacatecano se considere como árido o semiárido, la condición del pasto y de la salinidad del suelo hacen que el ganado en Zacatecas tenga una calidad extraordinaria.

En este sentido, sobre el cuidado de la tierra, el presidente del Cefopp Felipe Cabral Pulido, agregó que es fundamental concienciar a los jóvenes ganaderos. Al respecto, concluyó que las nuevas generaciones deben tomar conciencia en tener buen manejo en cuestión ambiental, en cuidar el agua; las nuevas generaciones deben de tomar mucho más en cuenta el futuro de la ganadería.

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