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Hablemos de comunicación

Hablemos de comunicación
  • Inercia

Se dice que el hombre es el único ser vivo capaz de comunicarse de manera compleja con sus semejantes, y que este acto requiere de, en principio tres factores: emisor, mensaje y receptor. Si falta uno, entonces la comunicación fracasa. Emisor y receptor son funciones generalmente humanas, mientras que el mensaje aparece en diversas formas y con diversos medios.

Con el tiempo la comunicación ha transformado las vías, por ejemplo, el Internet, es ya una necesaria herramienta, pues permite entablar conversaciones con gente en cualquier parte del mundo y obtener información de manera instantánea. Es innegable que Internet ha favorecido para corroborar noticias y eventos de todo tipo y sin embargo no es accesible para todos, por lo que los medios de comunicación masiva, han sido los encargados de hacer circular los mensajes, pero se han quedado en el rezago y en incontables ocasiones, de forma paradójica, han favorecido a la incomunicación debido a que no se mantienen en la función de mensaje, sino que han tomado postura de emisores.

 

La misiva de los masivos

Es innegable que México atraviesa una de las etapas más caóticas en muchas décadas y en gran medida se debe al uso excesivo de la constitución a placer del Ejecutivo y sus secuaces. La más reciente novedad es la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que según los primeros informes, permitirá que sea la Secretaría de Gobernación quien regule los contenidos, los cuales deberán abordar temas educativos, culturales y cívicos, y de igual forma, los noticieros serán revisados con el fin de asegurar que la información sea imparcial, objetiva, oportuna y veraz.

Se sabe que la política está íntimamente relacionada con las telecomunicaciones. Recordemos la campaña mediática que llevó a Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, la cual, además de costar miles de millones de pesos, inició varios años antes de su candidatura y consistió no sólo en notas periodísticas a su favor, sino también, revistas de espectáculos, noticieros y cobertura excesiva de todas sus actividades no solo en el plano político, sino también de su vida personal ¿Es éste el dirigente que pretende regular que la información sea objetiva?

Para tener una radio y televisión educativa, cultural y cívica, el público deber tener una conciencia de tales, lo cual, dado a la calidad de las programaciones y la aceptación que tiene, demuestra una enorme carencia. El receptor ha favorecido, por mucho, en la condición de lo que se ve y se escucha en el país.

¿Quién puede exigir a las telenovelas de Televisa contenido cultural cuando el groso de la población ha crecido creyendo que la cultura es eso que ve en un melodrama, cuando los modelos de vida, aspiraciones sociales y relaciones interpersonales se basan en una farsa? Los medios de comunicación sólo son el espejo de lo que ya somos y tenemos.

Para regular las telecomunicaciones habría antes que ajustar aquello que se exigirá: Regular la educación, la cultura y el civismo, porque estas son características que conocemos ominosamente. En la aclamada novela de George Orwell, 1984, se plantea la hipótesis de que lo que no forma parte de la lengua no puede ser pensado, aunque podemos constatar que a veces los conceptos son reconocibles, pero al no llevarse a la práctica, solo forman parte de un museo de pensamientos lejanos a la realidad.

 

El silencio, la mejor palabra

Y cuando el emisor debería decir algo, reina el silencio. Y no es que en ese vacío de palabras no haya nada, por el contrario, una sociedad que no habla, que no se comunica, dice mucho más de lo que quisiera. El mensaje es una total indiferencia, pero ésta es propiciada por el mismo sistema de comunicación en el que se vive.

El 11 de mayo de 2012, por ejemplo, cuando Peña Nieto visitó las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, y fue rechazado por los estudiantes, la televisión se encargó de tapar tal incidente, vetando el ridículo del candidato, por lo que los jóvenes tuvieron que valerse de otras herramientas para informar de lo sucedido.

Aún cuando esto dio pie a un movimiento social y repercutió en la aceptación del PRI, las empresas encargadas de presentar información siguen en su labor de tergiversar los hechos a favor de aquél que les asegure ganancias.

¿Qué puede decir la gente cuando la voz le ha sido negada? En realidad, este país ha aceptado el silencio con mucha facilidad como el mensaje más eficiente. Hemos aprendido a tragarnos las palabras y a permitir que los demás sean los encargados de decir lo que intentamos.

Las marchas y demás manifestaciones sociales quedan ahogadas por todo el barullo masivo que hay alrededor. Si la sociedad grita,  los medios lo apagan y convierten en polvo cualquier evidencia.

Dice Paul Ricoeur que el hombre está condenado a la soledad, es decir, “a que lo experimentado por una persona no puede ser transferida íntegramente a alguien más”, y en efecto así es; son unos soñadores quienes aún creen que la comunicación puede salvarnos ante tan inminente aislamiento social, ante el mutismo. ■

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