“Es muy diferente el papel de una víctima educadora… o de una víctima manipuladora”

“Es muy diferente el papel de una víctima educadora… o de una víctima manipuladora”

Interesado en aprovechar la coyuntura abierta por la discusión sobre la ley estatal de víctimas. No tanto para volver a lo ya dicho (desde el 2013 y, en días pasados, apoyándonos en la Ley de víctimas –LGV-); sino, más bien,  para explorar otros escorzos del calvario vivido por las víctimas de la violencia en este imperio del caos, que México comparte con otros países.

Es importante, que junto a las razones jurídicas (LGV), analizar las estadísticas criminológicas. Pero, aquí, la “cifra negra”, junto a otros puntos ciegos derivados de problemas de diseño (del sistema de información, y concomitantemente de las políticas públicas –de seguridad y justicia-), nos llevan -antes-, a proponer la necesaria y urgente  mejora –forma y fondo- del tipo de datos, y  tratamiento de los mismos. Basados en un enfoque preventivo, comprometido con una “criminología del alto al fuego”, rechazando su polo opuesto, el de la  “imagen de la guerra como metáfora” (donde todo sería, blanco o negro; “buenos” o “malos”), mientras se esconden, los derechos vulnerados de las víctimas.

Ante ello, deberíamos preguntarnos como sociedad civil, si en verdad nos importa participar en la solución de está crisis multidimensional que afecta nuestras vidas. Especialmente, implementando las medidas de control social (E. Buscaglia), que atañen directamente, al fundamental protagonismo  de la sociedad civil, sin el cuál,  sería imposible cambiar una situación heredada, de cuya gravedad, nos llegan cotidianamente testimonios. Una primera tarea es entonces dimensionar en su justa proporción, el grado en que el “mal” ha hecho metástasis, pero no podremos hacerlo,  mientras no contemos, con un información exacta, pertinente, significativa.

Pero, antes de continuar por esa vía, me interesa ahora, compartir un testimonio, que nos ayude a “ponernos en los zapatos del otro”, de quienes luchan -a contracorriente- para romper aquella otra (in)sensibilidad inducida por las significaciones puestas en juego  en la sociedad que somos,

Mostraré fragmentos del testimonio, de una mujer de Euskal Herria, que cuando tenía 15 años (ella y su familia), padecieron el asesinato de su hermano. A  pesar de las diferencias entre el tipo de conflictos, los contextos sociales e históricos, entre aquel país y el nuestro, e incluso cuando no simpatizamos -en absoluto- con causas,  que  han conducido a cometer las atrocidades que conocemos. Eso no impide que condenemos también, los crímenes de estado, cometidos por el Gobierno español, a través de los GAL. Nada de ello corta la empatía, la compasión, y el reconocimiento a la lucidez con que  Pili Zabala, reflexiona sobre la la paz.  Es muy difícil elegir que citar, estos párrafos relacionados con el título, que aquí reproduzco, … nos permite abrir un debate sobre un tema que deberíamos retomar, especialmente cuando son ya tan encontrados los liderazgos y figuras de quienes en México, representan a las víctimas:

“Yo creo que a nadie le gusta ser víctima, no creo que a nadie le guste padecer ni violencia de género,  ni violencia terrorista, ni un simple accidente de tráfico. Entonces a veces, cuando veo determinadas actitudes de determinadas personas, que han sufrido mucho, y con las que puedo entender determinado sufrimiento, o puedo tener un cierto acercamiento hacia su dolor, pero no entiendo sus comportamientos, de cara a reivindicar con tanto odio un papel, un papel, que yo creo que a nadie nos gustaría tener…que es el papel de víctima. Las víctimas para mí, si de algo tienen que servir en esta sociedad, es para poder impulsar y favorecer el hecho de que no se vuelva a repetir que haya más víctimas.

Una víctima, una vez que es reconocida, si puede ayudar, con el proceso de paz, una víctima de la violencia terrorista, en el avance del proceso de paz, yo creo que esa persona puede ser adecuada, porque esa persona con su vivencia y su testimonio, puede servir para que otras personas no actúen de forma que luego se puedan arrepentir.

Entonces para mí, es muy diferente el papel de una víctima educadora… o de una víctima manipuladora. Entonces, para mí, las víctimas manipuladoras no sirven. Tienen todo el derecho del mundo a defender su dolor. Pero no creo que tengan que ser las personas, o los modelos  a seguir, o las únicas personas, a las que se tenga que tener en cuenta. De tener en cuenta, hay que tener en cuenta a todas las personas, y hay que escuchar a todas las personas. Pero, para mí, las victimas manipuladoras para el avance del proceso de paz no sirven. Las victimas educadoras, desde el respeto  a los derechos humanos, desde el respeto a la dignidad de los individuos, desde el respeto a poder defender todo tipo de ideas… víctimas educadoras sí, pero víctimas manipuladoras no.”

Para verlo completo:

Video: http://vimeo.com/88974545

Transcripción: https://www.facebook.com/coordinadorazacatecana.caravananacional ■

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