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El Dinosauro sigue allí, y no le gusta el rock

El Dinosauro sigue allí, y no le gusta el rock

Hubo un concierto de rock en el Estado de México, no reunió 80 mil personas, sino más de 200 mil, no fue en Texcoco fue en Valle de Bravo, no fue en 2014, fue en 1971. No se llamó Hell and Heaven, se llamó Festival de Rock y Ruedas pero la gente lo recuerda simplemente como Avándaro.

Más de cuarenta años después de la realización de un concierto masivo de rock en ese territorio, el gobierno del Estado de México negó el permiso para la realización del Hell and Heaven Festival 2014 que tendría lugar en Texcoco en esta su cuarta edición, luego de haberse llevado a cabo en Guadalajara por primera vez en el año 2010, reuniendo a 7 mil personas. Para el año 2011 el festival tuvo como estrella a Megadeth, y asistieron 15 mil espectadores, y para 2013 asistieron 30 mil. En ninguna ocasión hubo víctimas fatales o accidentes de consideración.

A pocos días de que se realizara el Festival en su edición de 2014, el gobierno de Eruviel Ávila se negó a dar su autorización correspondiente, argumentando fallas en la planeación de la seguridad y en las reglas de protección civil. El gobierno municipal sin embargo, no compartía su opinión y sostuvo el permiso para los conciertos hasta donde le fue posible, hasta que el gobernador del estado dio la rotunda negativa y envió quinientos policías al lugar donde se llevaría a cabo el concierto para evitar que éste se hiciera.

Según las autoridades del Estado de México es la seguridad y la integridad física de los posibles asistentes las motivaciones de la cancelación, y argumentan los siguientes fallos de la empresa organizadora: 1) que se hicieron modificaciones físicas al recinto ferial de Texcoco para el evento en cuestión sin que tuviera la autorización necesaria, 2) no tener Programa Específico de Protección Civil, 3) Carecer de señalamientos que informe de prohibiciones y obligaciones, 4) no haber garantías de existencia de equipo contra incendios, salidas de emergencia y rutas de evacuación, 5) no haber informado de posibles modificaciones en las instalaciones eléctricas, 6) no informar sobre instalaciones de gas, diseño y construcción respecto a los expendios de venta de alimentos y/o bebidas, y 7) disposiciones no detalladas en cuanto a materia de salud; medio ambiente; vialidad; pirotecnia y seguridad pública.

Los organizadores argumentan que esto pudo haberse solventado si las autoridades hubieran dado oportunidad. Difícilmente podría no concedérseles la razón, si atendemos que un cambio de sede implicaría enmendar carencias mayores que las hasta ahora señaladas, y sin embargo se hará.

Los medios que mejor han contextualizado el asunto, han dejado ver que Texcoco, municipio donde se llevaría a cabo el concierto, es el naranjita en el tricolor Estado de México, siendo gobernado por Movimiento Ciudadano y teniendo como secretario del ayuntamiento a Horacio Duarte, quien en algún momento fuera representante nacional del Partido Revolución Democrática frente al Instituto Federal Electoral.

Por todo ello los sospechosistas suponen que se pretende despojar a la autoridad municipal de la simpatía que generaría la derrama económica significativa que se esperaba. Sobre todo si se atiende que sería provocada por una inversión privada y no por el presupuesto cultural de un año despilfarrado en una domingueada. Como suele pasar.

Algunos más, sobre todo los cercanos a la organización de estos espectáculos, considera que el empecinamiento a negar el permiso busca proteger los intereses de la empresa Ocesa, propiedad de Televisa, habitual organizadora de eventos como este.

Finalmente, otros mal pensados atribuyen la cancelación (o cambio de sede) de Hell and heaven 2014, al prejuicio prehistórico del Partido de la Revolución Institucional a los jóvenes, o al posible público de dicho festival. No abona a contrarrestar esa opinión la iniciativa de la senadora Cristina Díaz Salazar, de hacer obligatorio un examen anual antidoping en jóvenes de 17 a 24 años de edad, como parte de su documentación obligatoria para estudiar en preparatorias y universidades de todo el país.  La iniciativa ha sido ampliamente rechazada por grupos defensores de derechos humanos.

A momentos de escribir estas líneas, aún se desconoce la nueva sede donde se llevará a cabo el concierto (se rumora Azcapotzalco). Sin embargo los organizadores manifiestan que Hell and Heaven sigue en pie, y según ellos, más fuertes que nunca. Si logran realizar el evento con éxito y seguridad, darán cachetada con guante blanco a un gobierno que una vez más, habrá dado motivos (o pruebas) de su talante autoritario. Por lo pronto ya se han realizado marchas, junta de firmas, y protestas diversas por el tema. La conciencia crítica siempre es buena noticia. ■

 

@luciamedinas

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