Historia y poder

Historia y poder

¿Cómo era Zacatecas en 1870? ¿Qué tipo de delitos se consumaban? ¿Cómo era su vida ordinaria? Una manera de saberlo y aunque parezca sorprendente, lo es viendo Las Memorias de los gobernadores zacatecanos, en particular, hasta 1930, en donde detallaban la gran gama de estilos, broncas, miserias y acciones de su quehacer civil administrativa.

Claro que revisé la de Tata Pachito en 1833 y quizás sea quien inauguró todo un estilo trasparente de detallar sus acciones, fuera de elogios, actos deslumbrantes o autoalabanzas que sólo le harían daño a sus gobernados y así mismos.

En dichos volúmenes que se encuentran en nuestros archivos se detallan una y mil acciones, retratan fielmente los pesares y los logros. Da cierto pesar que la mayoría de esos documentos se encuentran en franco deterioro, pues al no existir ni en el Archivo Histórico del estado ni en la espléndida y lujosa Biblioteca Elías Amador un departamento de curaduría o restauración, estos se maltratan cada vez más, a pesar de que dichos lugares están cada vez más solos, con poca o nula presencia de curiosos.

Más aun, en la Biblioteca Elías Amador el sistema eléctrico está descompuesto desde hace más de un año y para que pueda estudiar, los empleados del lugar abren grandes ventanas para que entre la luz del día. Ojalá y las autoridades pongan atención en ello, así como las más de mil cajas aún abandonadas y semi incendiadas que se encuentran en el magno Archivo Histórico del estado, que en 1975 fue víctima de un incendio que destruyó miles de documentos de invaluable valor histórico. ¡O sea que dentro escasos 300 días serán ya 40 años! Sin que nadie salve dichos documentos, los reclasifique, les devuelva su dignidad. Arrumbados en cajas, sentí un dolor muy profundo.

En fin. El tema es pues, la vida civil ordinaria de los zacatecanos. ¡Alucinante! Y me voy por lo que el pueblo accionaba: los delitos ordinarios y es una larga lista llena de pesadumbres y de listas por demás tenebrosas, pues anexan archivos del Supremo Tribunal de Justicia en todos los órdenes; militar, penal, civil.Y ahí están: infanticidio, abuso de autoridad, homicidio, estafa, fraude, incendio, encubrimiento de robo, sevicia, bestialidad (zoofilia), cohecho, peculado, muchos casos de envenenamiento, amenazas, aborto, parricidio, ultrajes a la moral, estupro, adulterio, atentados al pudor, ultrajes a la moral, inhumaciones clandestinas, ultraje a agentes de seguridad, prisión arbitraria, abortos, maltrato a animales, defraudación de derechos fiscales, abandono de empleo, vagancia y hasta castigo a homosexuales y lesbianas.

Los reportes, en este caso, son de 1870 a 1874, abarca la ciudad de Zacatecas, Fresnillo, Mazapil, Jalpa, y otras poblaciones, los delincuentes tienen hasta nombres raros: Sabás Roano, Atenógenes Borja, Severa Mancillas, Pánfilo Puebla, Antonia Tarizón, Bárbaro Frutos (16 años de prisión por homicidio), Dámaso Sigala, Simón Sandoval, Enedino Urbino, Petronilo Palacios, Teodora Nungaray, Damiana Aguayo y una larguísima lista donde hasta Gumara Ruiz comete infanticidio; Idelfonso Tachiquin el juego prohibido, Tereso Prieto,  el lenocinio.

Anexan planos, estadísticas, reporte de bibliotecas donde los jóvenes con frecuencia deseaban “novelas que atentan contra el pudor”, las enfermedades de los zacatecanos, llamándome la atención los  numerosos casos de demencia, la sodomía, la flagelación y una gran lista de males que quizás ya fueron superados para siempre gracias a las nuevas medicinas y los avances.

Además del orden administrativo, las rentas del estado, obras en escuelas, caminos, hospicios, muchas fotos. Encrespa el reporte de 1904 a 1908.

Bien por los documentos. Impresionante la Biblioteca Elías Amador, fulgurante el Archivo. ¡Aleluya! ■

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