Identidades colectivas en articulación

Identidades colectivas en articulación
  • Algunas notas a propósito del Día Internacional de la Mujer trabajadora.

Hablar de la mujer en los tiempos que corren, nos incita  a reflexionar sobre la situación de ésta en un mundo globalizado y bajo esquemas de corte neoliberal; comprender la situación en que vivimos implica luchar por propuestas que incidan en un incremento en la calidad de vida, no sólo de las mujeres en sí, sino de todos aquellos que dependan o giren en torno a ellas; concebir y empujar políticas que le saquen de la invisibilidad social, que le permita conquistar un papel proactivo no reactivo. Pero el papel de la mujer en los tiempos que transitamos no se circunscribe a un rol predeterminado. Muchos son los roles que le ha tocado desempeñar: no son pocas sus luchas en defensa del medio ambiente, por el derecho a equidad laboral y salarial, por la ciudadanización sin poses ni egoísmos, se le puede ver en las luchas reivindicativas y por la defensa de los derechos humanos en todas sus vertientes, encabeza cruzadas contra la prostitución infantil, trata de mujeres, etc. Su presencia ha terminado con el silencio porque ahora habla de libertad y de democracia, principalmente en terrenos proclives a restringirlas.
Abordar el papel de la mujer dentro del neoliberalismo en nuestros espacios más cercanos resulta vital, ya que con la entrada de éste a principios de la década de los años ochenta con el arribo de Miguel de la Madrid, nuestro país se subordina a los dictados del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, las ondas expansivas de la política económica impactaron directamente en el esquema de vida de las mujeres. Su integración laboral fue la precarización y un diferencial en el ingreso que aún perdura. Las fases de la crisis ahondan su vulnerabilidad y su diferenciación, en los centros de trabajo se incrementa. Descubrió que la empresa capitalista es incompatible con los derechos reproductivos, con la democracia y a la igualdad reflejada en la intensidad de las jornadas laborales y el diferencial salarial. Con su integración al mercado laboral, perdió capacidad para decidir demasiadas cosas, incluso el destino de su tiempo libre, la maternidad, derechos para ejercer una libertad real. Se volvió una cuasi propiedad del capital.

Con el neoliberalismo el mercado lo cubre todo. Todos nos convertimos en asalariados, pero con una profunda diferencia en el ingreso intra-género. A las mujeres una vez que las absorbe el mercado les falta tiempo para todo. Pero no sólo eso, ahora se conceptualiza diferente a esas formas que le atenazan y le asfixia, ahora a su miseria se le conceptualiza como feminización de la pobreza; su vida se mutila y hay poco tiempo para el cultivo de la espiritualidad y el desarrollo físico. Se requiere un esfuerzo, muchas veces más allá de toda posibilidad, para cumplir con las jornadas laborales y tener horas para volcar su amor, su plenitud. Pero no todo es fatalidad, las mujeres tienen claro que no todo es la creación de valor y ceder plusvalía, también construye familias, cría y educa hijos y fortalece el afecto de pareja.

Dentro del contexto global la mujer es parte del engranaje del neoliberalismo que permea. La supremacía del mercado es lo que ha provocado la incertidumbre, el neoliberalismo le ha retrasado su crecimiento potencial. El neoliberalismo se sustenta en la alquimia del bienestar y hoy tenemos reformas regresivas como la laboral, la fiscal, la energética y las que vendrán a completar este asfixiante estado de cosas. El problema se complica porque el pasado permanece y el futuro no llega; un futuro diferente.

En general en países como el nuestro, persiste una diferenciación y desigualdad, pese a las conquistas que han obtenido las mujeres a través de la historia y a las políticas asistenciales que las entidades gubernamentales implementan para el desarrollo social y económico en el campo y la ciudad.

Como todas sabemos en el sector urbano la mujer se dedica principalmente a la informalidad, al comercio en menor escala y a los servicios que no exigen mano de obra calificada, en cuanto a las mujeres calificadas generalmente se concentran en las actividades del sector terciario (enfermeras, secretarias, profesionistas, etc.). En Zacatecas no es la excepción, con la variante de la instalación de maquilas, que no resuelve el problema de fondo.

En cuanto al sector agrario la falta de oportunidades de generación de ingresos y servicios ha forjado el flujo migratorio del hombre como el de la mujer a las ciudades, engrosando el crecimiento silencioso de éstas,  éstos desplazamientos han afectado profundamente los roles de la mujer, ya que se ha dado una entrada a las mujeres del campo a la ciudad como fuerza de trabajo con empleos poco remunerados y salarios desiguales, en el campo la migración de hombres tiene un efecto negativo hacia las mujeres,( las que no emigran con la familia) ya que esta se ve obligada, a aumentar su carga de trabajo, además de asumir importantes funciones en la toma de decisiones y responsabilidad en las tareas agrícolas como en los quehaceres del hogar.

Asimismo, cabe señalar que el efecto migratorio desfavorece a las mujeres como jefas del hogar más que ninguna otra, ya que es la que vive por debajo de los niveles establecidos para medir la pobreza, pues tiene menor escolaridad que el hombre de bajos ingreso y por lo general está desempleada o trabajan como empleadas con infra salarios, como ya lo señalamos, esto agrava la situación en Zacatecas, pues un tercio de la población son jefas de familia o sea que de diez hogares tres son las proveedoras de alimentación, educación, salud, etc., presentándose también aquí un proceso de diferenciación económica y social al interior de las familias.

Aún se da, el trabajo es igual entre hombres y mujeres y salario desigual, se señala por parte del Inegi que en Zacatecas las mujeres reciben alrededor de un ingreso promedio mensual tres mil quinientos pesos en contraste con los hombres que perciben arriba de los cuatro mil mensuales; indicador que señala que Zacatecas se encuentra entre los estados de salarios más bajos de todo el país (está en el sexto lugar en relación a Guerrero, Oaxaca; Chiapas, Tlaxcala, Puebla, Morelos).

Es importante hacer énfasis en que las políticas neoliberales en México desde 1982, no  han logrado los objetivos de desarrollo, pues existen crisis recurrentes, estancamiento de la economía, desempleo, inflación etc., que en la actualidad abarca a las clases medias tendientes a la baja, gracias a la aplicación de estas políticas con reformas privatizadoras que dan al traste con las buenas “intenciones” de un desarrollo sostenido.

La tarea sigue siendo la lucha por pasar de un modelo a otro más protector y humanitario que implica el desarrollar  nuevos mecanismos  en todas las esferas de lo social,  político, familiar, laboral, cultural, de salud, vivienda, educacional, etc. ■

Fuentes:
Andrea D´Atri.- Feminismo y Marxismo: más de30 años de controversias.- www-rebelion.org
Irene León.- Apuntes para una crítica feminista del neoliberalismo, América Latina en Movimiento N° 351 (06/12/210) Web Islam.com
Emilio Sacristán Roy.- Las privatizaciones en México.- Publicaciones Facultad de Economía UNAM
Organización Internacional del Trabajo.-(Noticias ) Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres 2012
Banco Interamericano de Desarrollo.- GP-114-3, agosto 1987, GP-114-5, noviembre 1991

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