Resistencia, huelga, oposición, plebiscito

Resistencia, huelga, oposición, plebiscito

La huelga decidida realizar mediante plebiscito por los profesores del Spauaz e iniciada sin negociación alguna es un interesante proceso político universitario, decisivo para el presente cuatrienio de la UAZ. La página sindical, agenda y archivo, informa de su acontecer e historia, a profesores y al público. Ayer se realizó una reunión decisiva por someter a consideración la oferta de Rectoría. Debate y reflexión serán elementos clave para decidir, continuar o levantarla. Ya levantada, los maestros saben incluso que no se puede conseguir la satisfacción de todo lo solicitado, ni al mismo tiempo, ni de inmediato. A todos se impone priorizar la solución e integración de problemas y temas, y construir una agenda para cumplir los compromisos o entregar lo logrado por el Spauaz, a sus agremiados. A su momento y en lo posible, eso facilitará reiniciar las actividades académicas suspendidas, mientras se elabora la agenda,  sin menoscabo de suspenderlas de nuevo, si se incumplen compromisos.

La máxima sindical, de mantener la autonomía e independencia del sindicato respecto a las autoridades universitarias, el estado, los partidos políticos y todo elemento u organización ajena al sindicato, funciona como significación básica durante la huelga y en otras dimensiones, tarde o temprano, en la práctica se mostrarán de distintas formas los incrementos obtenidos en complejidad por los maestros: en la actividad académica, en la sindical, la política universitaria y general, en Zacatecas. Inevitable, la  lucha dada por el personal académico por el mejoramiento permanente de los intereses económicos, sociales y profesionales de sus agremiados, impacta de diversa manera y con distinta fuerza, la política universitaria, la estatal y la federal.

Por ejemplo, al interior, el análisis de la crisis de la UAZ, hecho por Marco Antonio Torres Inguanzo, con buena voluntad rectoral tendrá consecuencias si procede a corregir un específico exceso de gasto, señalado por él. Con sencillez destaca sugerencias para corregirlo con efectividad, reducir el exceso y canalizar a prioridades los recursos ahorrados. Como este constructo, las visiones prospectivas claras de los profesores, le ganarían a la crisis de la UAZ, al controlar la artificialidad con que se trata de someterla al esquema financiero federal neoliberal.

¿Qué hizo la UAZ en su conjunto y su personal académico? Reconocer la coyuntura en que la política y lo político, pueden o deben ganar. Después de la información, el análisis y la conclusión, el Spauaz sometió a votación, realizar o no la huelga. Igual, si se aceptan o no, las propuestas de Rectoría para levantarla. Proceder democrático y acción sindical democrática, atajaron el autoritarismo oficial general que esperaba se aceptara sin discusión el incremento salarial propuesto. No se contemplaba discutir los demás problemas académicos ni los que a propuesta del personal académico ameritaron crear una situación de revisión de una compleja realidad académica y política universitaria, persistente más allá de lo laboral.

Rechazar la propuesta oficial y estallar la huelga, fue oponerse, ya que la problemática de la gran mayoría de los académicos sindicalizados era más compleja y su resolución no requería de sólo incremento salarial. Al pensar y nombrar la problemática concreta, cobró relevancia el sentido de estallar la huelga, sostenerla y persistir hasta avanzar en soluciones que facilitaran el trabajo académico. Al enmendar una serie de irregularidades y problemas mejorarán las condiciones concretas de trabajo, algo tan relevante como la mejora salarial.

Nombrar los problemas hizo emerger al personal académico como opositor a dicha situación y al enfrentarla, reveló la complejidad del rango político de su actuar, ser opositor, ser oposición en el sentido de oponer políticamente a ella, un actuar político como la huelga para reclamar solución. Sin rebasar los límites académicos universitarios, la lucha sindical cobró un cariz de oposición a partir de la personal diversidad ideológica y política de cada uno de los profesores, prevaleciente, por encima de la particularidad ideológica profesada por cada uno.

Se puede pertenecer a cualquier organización política – académica, o política – política, sin demeritar, sino fortalecer, el carácter común prevaleciente: como personal académico, se puede ser oposición y opositor a la política oficial, no absolutamente, sino de forma preponderante, sin menoscabo de la particular suscripción de grupo o partido político o apartidista. A las actuales democracias y su conglomerado de partidos, si las vemos como constructos formales e imperfectos, iniciemos a ver ahora, si son eso por faltar nuestra participación e intervención, para perfeccionarlos. Como universitarios, eso se puede hacer de múltiples maneras. La UAZ, con universitarios como ésos, estaría investida de una más consistente capacidad crítica y política; con una mayor posibilidad de intervenir exitosamente para impulsar o experimentar casos concretos de salida del autoritarismo o del  atraso. Ello incrementaría las exigencias de consistencia al personal académico y operaría una sinergia en la que la sociedad así atendida, modularía con mayor disponibilidad de organización y cultura a sus autoridades y gobiernos en ejidos, comunidades, municipios, regiones, estado, etc. Este martes es el plebiscito. ■

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