Reciente modificación de artículos no representa reforma educativa

Reciente modificación de artículos no representa reforma educativa

Necesario, tomar en cuenta condiciones en las que asisten los niños a la escuela: Víctor Fernández.

Para el docente e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Víctor Manuel Fernández Andrade la reciente modificación a los artículos tercero y 73 constitucional, no es una real reforma educativa, sino modificaciones legales que sólo tocan los asuntos laborales de los maestros mexicanos con una financiación muy gerencialista en la que se quiere responsabilizar al docente de todo lo malo de la educación.

A propósito de la reciente reforma educativa que aún tiene pendiente la publicación de sus leyes secundarias, el profesor de la UPN asistió al programa Synergia de La Jornada Zacatecas Tv para debatir el tema con el titular de la emisión Marco Torres Inguanzo.

A lo largo de más de 40 minutos, Fernández destacó cómo la nueva reforma ha hecho creer que la calidad de la educación depende del desempeño docente, hecho que evidencia que en México se legisla en base a supuestos.
A partir de su experiencia de más de 30 años en las aulas y según estudios serios e internacionales, aseguró que la calidad de la educación se define en base a muchos factores, tales como el desempeño docente, pero en primer lugar está la condición socioeconómica de los alumnos y sus las familias.

Por lo que sería un contrasentido asumir que el trabajo educativo depende únicamente de los maestros. No obstante, la reforma pone demasiado énfasis única y exclusivamente en los profesores.

Marco Torres aludió a estudios internacionales como el PNUD que evidencian que 40 por ciento del aprovechamiento educativo depende de factores escolares y 60 por ciento restante de factores culturales y familiares, mientras que 70 por ciento de los niños que viven en condiciones de marginación presentan problemas de rezago educativo.

Ante ese contexto, al no vislumbrarse políticas transversales en la reciente reforma educativa, Fernández y el moderador coincidieron en que se convierte en insuficiente, “creo que ni es una reforma educativa, pues sólo toca los asuntos laborales de maestros con una financiación muy gerencialista en la que se quiere responsabilizar al docente de todo”, dijo el primero.

A la par de calificar el desempeño de los maestros y alumnos con pruebas como la Evaluación Nacional del Logro Educativo en Centros Escolares (Enlace) que no toma en cuenta ni revela el desarrollo humano e intelectual de los niños, quienes una gran mayoría viven en condiciones de pobreza y violencia, agregó el académico.

A diferencia de la reciente reforma educativa, aludió a otras de gran calado que se han hecho en México, por ejemplo en 1889 durante el porfiriato se reformaron contenidos, métodos y financiación de la educación, pese a que era un gobierno que no se pudiera llamar progresista.

Después cuando se creó la Secretaría de Educación Pública (SEP) se edificaron instituciones, programas y durante la administración de Adolfo López Mateos, nació la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, se construyeron 40 mil escuelas en el país y hubo nuevos programas, relató Fernández.

Mientras que la reforma actual de 2013 se sustenta únicamente en la evaluación a los maestros y la autonomía de gestión de las escuelas, pero ¿dónde está el presupuesto y los programas y acciones que le dan sentido a una reforma? Se preguntó el académico al insistir en que se debieron haber asumido y tomado en cuenta las condiciones en que van los niños a las escuelas.

Víctor Fernández refirió como a los maestros les toca trabajar en su gran mayoría con niños marginados, algunos caminan hasta seis horas para llegar a las escuelas y atienden a indígenas que tienen hambre, por lo que los resultados educativos son de los más bajos del país, siempre culpando al docente, cuando el contexto es crucial. Lo mismo sucede en algunas zonas de Zacatecas.

Sin contar que hay otros fenómenos socioculturales que inciden en el proceso educativo, como es la violencia que pesa fuertemente. El docente comentó que los niños saben perfectamente la realidad y juegan a las armas, que son policías y ladrones pero no al estilo el Llanero Solitario, sino del crimen organizado. ¿Cómo un profesor saca al niño de esas condiciones tan traumáticas?

Situaciones que insistió, no están en la reforma, la cual debió tomar en cuenta asuntos multifactoriales y complejos, haciendo que en las escuelas con menos ventajas pongan a los maestros con más aptitudes y no viceversa como ahora. Pues las desigualdades permanecen y aunque ha habido medidas compensatorias no han dado resultados.

Debido a que aún se elaboran las leyes secundarias de la reforma educativa, Marco Torres se pronunció porque se organicen y planteen proyectos y programas que metan el elemento de la equidad.

Por su parte, Fernández comentó que si bien hay cobertura educativa aceptable, el problema sigue siendo que mucha gente accede a la escuela pero no al conocimiento y hay quienes están en la universidad pero sin aprender.
De ahí lo cuestionable de las pruebas con las que se ha venido evaluando a los docentes y alumnos; es decir, son exámenes estandarizados que no miden el saber, sino que los evaluados estudian para un conocimiento técnico que se olvida a los 30 días. “Y justo en México somos esclavos de exámenes como Enlace”.

Para realmente evaluar el desempeño docente, Víctor Fernández creyó que primero se debe definir qué es un buen maestro porque no está claro en la política pública. A su consideración debe ser contextualizado, ya que un examen no garantiza tener a los mejores.

Es decir, saber el dominio de conceptos y campos disciplinarios está bien, pero el conocimiento es otra cosa, es un proceso sicológico mucho más complejo con percepciones de la realidad y el discernimiento de cuestiones afectivas que son más importantes que las técnicas o la receta para enseñar matemáticas.
“Quien sólo sepa técnicas no será un profesor que posibilite aprendizaje, cuando se limita a lo técnico no habrá un verdadero maestro”.

Una de las preguntas frecuentes acerca de la reciente reforma es si está en riesgo el empleo de quienes no pasen la evaluación docente. Sobre esto el académico-investigador refirió que de entrada ha desaparecido la plaza base, de modo que a reserva de lo que se pueda contener en las leyes secundarias, si el profesor y sus alumnos no pasan el examen, aunque estén basificados tienen en riesgo su empleo.

“Habrá que esperar como queda la ley reglamentaria, pero hasta donde va, quien no pase puede ir viendo si ponen su puesto de tacos”, comentó el docente de la UPN al asegurar que hay la intención de despedir a 400 mil maestros, pero una de las muchas preguntas sería, a quiénes van a poner y a dónde se tiraría la experiencia y bagaje de todos esos profesores.

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